Jean-Michel Besnier est professeur de philosophie à l’université Paris-Sorbonne.

Email : Jean-Michel.Besnier-at-paris-sorbonne.fr

 

Salud conectada y Humano aumentado

 
Responsable : Jean-Michel Besnier

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La salud ha sido tradicionalmente el lugar de expresión de la relatividad y de la subjetividad. Se está convirtiendo en el producto de la medida y de la evaluación de acuerdo con un estándar universal. La pregunta trivial: "¿cómo te sientes?" se substituyera cada vez más por: "¿cuántos hoy?". La objetividad y el carácter científico son ahora las palancas del "yo cuantificado".

La medicina ya no es el arte destinado a identificar las causas del malestar y a ayudar al organismo a responder globalmente a los ataques que lo hicieron enfermar. La normatividad, que es el índice de la salud según el filósofo Georges Canguilhem, ya no es solicitada como el muelle de la solución individual obtenida por un organismo. La medicina se convierte en la ciencia de la medida aplicada al organismo considerado como un conjunto de órganos que es necesario mantener, reparar, cambiar, transformar, aumentar... El cuidado da prioridad a la reparación que define el horizonte de un aumento. La estandarización de los cuerpos medidos con la misma vara se impone como uno de los fundamentos de la medicina de hoy en día, ya que permite la reproducibilidad del cuidado y de la transferencia de la buenas prácticas a través de la enseñanza. Es ella quien induce el diseño hacia el que se considera de someter el proceso de reparación y luego de aumentación que es el objeto de la prospectiva medico-tecnológica. Nunca tendremos una mejor percepción de los efectos de la transformación del concepto de la salud tal y como la OMS lo ha definido en 1948: del objetivo de la supresión de la enfermedad, hemos pasado al de la realización del bienestar individual y colectivo que demanda una medicina de confort sin límites así como la fantasía de un hombre aumentado, si no es posthumano.

No es extraño que se pueda también comprobar la validez de ciertos análisis filosóficos (aquellos de Foucault y Deleuze): la exigencia individualista traducida en términos de aspiración hacia una igualdad de tratamiento y hacia la preservación de una independencia existencial, se acomoda a los requisitos ilimitados de una sociedad de control. De hecho, la salud conectada está dentro del programa de la conservación y la explotación de un capital-salud que requiere un control continuo, incluso obsesivo, como las normas sociales (aquellas que traducirán, por ejemplo, las compañías de seguros) podrán imponerlo pronto. La vida corporal debe ser transparente y la seguridad individual y colectiva siempre requerirá más de "todo esté bajo control y en la memoria".

El hecho de que la enfermedad esté relacionada con un simple fallo - así como la muerte - y la vida a un rendimiento reencontrado, es el índice del triunfo de la visión mecanicista que caracteriza la ciencia moderna así como la prueba de la evacuación de la mentalización del paciente que restringía a suponer en él una interioridad inaccesible a la mirada científica. ¿Hasta dónde se permitirá, no obstante, eliminar del ser humano el sufrimiento con respecto a la lengua que requiere la clínica, del consumidor de medicina la parte simbólica que permitía escapar a la instrumentalización? La hipocondría amenaza una sociedad perseguida por la medida obstinada de su bienestar corporal. El cinismo amenaza las personas que están de acuerdo en ser sólo los apoyos de señales y que se dejan transformar en códigos de barras ambulantes. Teniendo en cuenta la supuesta autonomía que obtendría un consumidor experto y empresario de sí mismo, frente a un médico, otro experto, invitado a la asociación con su paciente, ¿qué sentimiento de dignidad sería todavía permitido en el mundo de la vida y de la muerte creado por las máquinas?

El grupo de trabajo "Salud conectada y mejoría humana" comprende subordinar la investigación de hechos y prospectivas hacia las consideraciones filosóficas y axiológicas. Esta sería la manera de testificar, que aplicada a la información y a la comunicación, la ciencia siendo estando habitada de las preocupaciones de los valores. Por lo tanto, consistirá en analizar y comprender como la prospectiva médica alimentada por las tecnologías virtuales e inscrita en los anuncios programáticos de los NBICs, llama a una transformación de las relaciones entre cuidadores y pacientes, a una nueva percepción del médico, a una modificación del sentimiento de sí mismo y de la imagen del cuerpo propio y a una nueva concepción de la vida y la muerte. Esto requiere una investigación sobre las innovaciones tecno-científicas, sobre las condiciones socioculturales de su aceptabilidad, así como una interrogación filosófica sobre la intolerancia creciente al azar y a la alteridad, en dónde la "salud conectada" (el "yo cuantificado") parece el síntoma. Los temas a tratar serán los siguientes:

- La medicina y las normas
- La convergencia tecnológica y sus promesas
- La inmortalidad como horizonte
- El lugar de la clínica y de lo psíquico
- El brazalete electrónico y sus avatares
- La higiene y sus formas
- El lugar del comportamiento en la etiología
- La epigenética y el control de la vida
- La confianza o la certeza en la relación con el médico
- El transhumanismo y el lugar de la lengua

Miembros del grupo

- Jean-Michel Besnier
- Véronique Donzeau-Gouge
- Cristina Lindenmeyer
- Samuel Lepastier
- Benoît Le Blanc
- Franck Renucci
- Jacques Perriault
- Éric Letonturier
- Sylvie Allouche